Es un proceso que requiere paciencia y cuidado. Se repiten las mismas zonas varias veces. El polvo es tan fino que se cuela por los agujeros de ventilación del propio cuero y hay que extraerlo con mucha paciencia. Las zonas limpias se vuelven a ensuciar y es un producto tan seco que ha resecado la piel de los asientos. Tendremos que aplicar dos manos de nutriente para cuero.

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